09
Nov
Alguien quería desesperadamente saber que había hombres miserables que odiaban a las mujeres, aunque las utilizaran para engañar a los destinatarios de sus frustraciones, sus enfados, sus complejos. Continué diciendo que su padre recibió a su madre. Porque fue su dueño, sus complejos, su frustración social o los antepasados de quienes tuvieron madre. Todo dependía de esa casa de estado de ánimo de lo que ahí entrara ese Fulano. Ella nunca los denunció, era parte de un ritual diario. Incluso cuando ganó la palma, le aseguré que después de todo era un muy buen hombre. Es una forma patológica de…






