02
Ene
No recuerdo cuando fue la última vez, fue que de vez en cuando me ponía delante del televisor, para ver las campanas, con ilusión, con interés genuino, con curiosidad. Incluso eso fue otra vez. Y no, no era el vestido de Cristina Pedroche que pesaba 30 kilos después de todos los días que nos vimos el hormigueroSe supone que no debo escuchar esas frases, las palabras (ay, fui incapaz de innovar en este sentido, y ahora creo que nadie lo reclamaría) ni contemplar las risas municipales de los presentadores demasiado estimulados. No, fue ver a David Broncano y Lalachus y…






