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Jun
España vuelve a asomarse al abismo del descrédito político, y una vez más, el epicentro está en el Palacio de la Moncloa. Esta vez, no se trata de un diputado rebelde ni de un ministro caído en desgracia, sino de la propia esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez. Las sospechas de tráfico de influencias, conexiones empresariales y posible corrupción han encendido todas las alarmas. Y sin embargo, Pedro Sánchez parece más preocupado por blindar su imagen que por dar explicaciones.Cuando lo público y lo privado se combinanLas informaciones que han salido a la luz vinculan a Gómez con empresas…




